Aclaro, desde el vamos, que este ‘género’ seudo-periodístico, cuasi-filosófico, es nuevo para mí (malacostumbrada al maravilloso ámbito lírico -y nada que ver con la ópera-). Sin pretensiones de erudición ni soberbia, entonces, intentaré escribir lo mejor que me sea posible.
El nombre es un juego de palabras entre mis iniciales (DIB), lo de la ‘mente atenta’, la fórmula de cortesía y el término italiano que habla de ‘analizar, examinar y discutir a fondo una cuestión’. Se entiende que aquí el fondo es apenas la superficie, ya que el medio permite hacer loop al infinito.
Dos premisas tiene el sitio: regularidad e interactividad. La primera, será sostenida con la frecuencia semanal de artículos publicados. La segunda, implicará la posibilidad de debatir de muchas y diversas maneras (en un principio, simples comments pero, más adelante, otras tecnologías al servicio de la opinión y el intercambio).
Sin ser demasiado supersticiosa, he tenido una serie de ‘augurios’ con este nuevo proyecto: a) En el intento de registrar el dominio, los disponibles llevaron al actual. b) A su vez, el nombre definitivo terminó siendo una palabra real en italiano y con acepciones que coincidían con el espíritu de la página. c) El captcha que pedía la registración, rezaba algo así: 3zdIbb (mi edad actual, tomando la Z como número y mis iniciales). d) Cuando me propuse un día de ‘lanzamiento’, pensé en este jueves que, sin querer, resultó ser 23 (coincidente con mi número y día de la semana: nací un jueves 23). No quise buscar más señales, porque estas me bastaron.
Ahora resta escribir.
Atte.,
DIB (Débora Ileana Benacot)